

Hace mucho que dejé de preguntar a la gente qué pensaban de mí. Me di cuenta que lo realmete importante era conocerme a mí misma y eso jamás lo lograría a través de los ojos de quienes me rodean.
Es cierto que los juicios externos son de gran ayuda cuando se trata de evaluar un camino recorrido o uno por recorrer, pero jamás he permitido que me impongan una visión del bien o el mal, y mucho menos me digan que puedo o debo (o no) hacer.
No es que no me dé curiosidad saber si la persona que yo veo en el espejo es la misma que los demás distinguen, pero ya no me busco en las percepciones de otros.
Ésto no quiere decir que no quiera saber más de los que me rodean, es más, me encanta la sola idea de descifrar el misterio que encierra cada persona en mi vida; ya sea que entre en ella para quedarse o sólo vaya de paso, todos son igual de importantes en mi inquietud de saber más de ellos y de mí.
Asumiendo que otros poseen la misma naturaleza inquisitiva que yo, este blog está diseñado para darles una idea de quién soy.
Debo empezar por decir que en ésta labor de conocerme a mí misma encontré que la soledad se convirtió en mi gran compañera y me enseñó a no sólo a lidiar sino a disfrutar de mis pensamientos, me enseñó que aún cuando las cosas no resulten como espere, mientras no pierda lo que soy en el camino estaré bien.
Es cierto, soy solitaria a pesar de gozar de suficientes y maravillosos amigos y una amorosa familia, pero ellos como yo, han aprendido a aceptar que la mayor parte del tiempo no necesito nada más que su ausencia.
Soy una mujer apasionada, siento con fuerza y no me importa aceptar que soy capáz de sufrir tan profudamente que el mundo parece un lugar oscuro y miserable sólo para luego extasiarme con la más absoluta sensación de felicidad con igual intensidad.
He visto y vivido mucho y muy rápido, por eso muchas cosas que otros disfrutan a mí me parecen inútiles y sin sentido, sin embargo, suelo gozar con las pequeñas cosas que normalmente pasan desapercibidas; puedo ser felíz sólo con la visión de un hermoso día soleado o con escuchar una canción en el aire que me lleve algún recuerdo olvidado.
Normalmente no pienso en absolutos, busco matizes y enfoques, pero soy muy estricta conmigo misma y no me permito el fracaso, mucho menos la debilidad. Me enorgullesco de mi capacidad de levantarme no importa cuán dolorosa fue la caída y mi más fuerte arma es la perseverancia (necedad dirían algunos), no sé darme por vencida y mucho menos perder.
Aún cuando llevo el calor en las venas, soy fría de mente, reacciono bien bajo presión y antepongo la razón al corazón; trato de ser diplomática y conciliadora, pero cuando se trata de mis seres queridos nada me detiene para pelear por ellos, eso si, soy muy cuidadosa eligiendo mis batallas y estrategias.
Soy fiel a quien lo ha sido conmigo y creo que la lealtad, como el amor, se gana, jamás la condiciono a lazos preconcebidos ; sé perdonar, pero jamás olvido.
Me considero fuerte y decidida, llena de miedos como todos pero dispuesta a afrontarlos para superarlos; soy bastante realista, pero jamás dejo de soñar, mis sueños son el motor de mi vida.
Soy orgullosa y testaruda, no sé bajar la cabeza, pero aprendo rápido de los errores, propios o ajenos.
Limitada por mis defectos, indultada por mis virtudes, soy por sobre todo hermética en mis afecciones, juicios y aflicciones, esa es mi defensa y condena; y es tal vez, el descubrimiento y aceptación de ellas, la llave y camino menos accidentado a mi corazón.
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