
Ahora si llegó el final...el intercambio se acabó y con él el sueño de una vida.
Ahora con nuevas metas, nuevos sueños y nuevos bríos me lanzo a vivir el resto de mi vida con la misma incertidumbre con la que inicié este viaje que resultó ser mucho más de lo que esperaba y justo lo que necesitaba.
El intercambio no se trata sólo de vivir un año en otro país, se trata de dejar lo que eras atrás y convertirte en alguien totalmente nuevo, se trata de destruir dogmas y predisposiciones, de abrir los ojos y los corazones, de aprender a sentir, a dejar atrás, a valorar...
Ahora me siento como cuando dejé México, dejando mi casa y todo lo que quiero para ir a otro lugar y empezar de nuevo...aunque en este caso he vivido ahí casi toda mi vida.
El intercambio representó para mi muchas adquisiciones: nuevos amigos, recuerdos, lecciones y amores, pero sobre todo el conocimiento de mi misma, mis límites y capacidades.
Estoy triste y estoy contenta, me costará iniciar y dejar atrás, pero al final sé que todo estará bien, pues aferrarme no es lo mío y la vida se trata de tomar decisiones y aprovechar oportunidades; he de mirar hacia adelante, que al fin y al cabo mañana será otro día y de lo que soy y lo que me llevo no me desprendo; podrán irse muchas cosas y venir momentos malos y buenos, pero a ver quien me quita lo bailao!
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