Hace muchos años alguien, más valioso que cualquier otro que se atrevió a juzgarlo superficilamente, me enseñó a ser fuerte.
Cuando caída me encontraba el no me levantó más me enseñó a ponerme de pie por mí misma, abrió la puerta de lo que era para que yo la cruzara y me atreviera a iniciar el camino hacia lo que quería ser, lo que ahora soy, y luego se esfumó con el viento.
Este pedacito de su corazón escrito en papel lo guardé por mucho tiempo como el más grande secreto, pero me parece que es hora de que el mundo lea lo que se convitió en mi dogma y vea lo que yo sabía sobre él:
Erika:
No te des por vencida ni aún vencida,
no te sientas esclava siendo esclava,
trémula de pavor piénsate brava
y arremete feroz si estás herida.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo,
no la cobarde estupidéz del pavo
que amaine su plumaje al primer ruido.
Ten la confianza del fuerte que al pensar no gime, no llora;
si caes vuelve a intentarlo, lucha y reza;
que muera y vocifere vengadora
ya rodando el polvo en tu cabeza!
- A.P.
1 comentario:
Actualizaaaaaaa
hihihi
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