viernes, febrero 24, 2006

Más allá...



Yo sabía que había ventanas y todo un mundo más allá de ellas, pero jamás había querido mirar...

Ya sabía que habían puertas, oportunidades infintas que jamás había querido tomar...

No bastó con abordar un avión a lo desconocido e instalarme en un mundo nuevo, tuve que atreverme, y por fin aprendí a abrir los ojos, a tener el valor de mirar, a deleitarme...

Para mí el mundo dejó de ser una sucesión de imágenes y suposiciones para convertirse en un remolino de aromas y sensaciones, de experiencias que me han llevado a encontrar la puerta, a atraversarla, a vivir lo que hay más allá de su umbral.

Ya no tengo miedo de asomarme y emprender nuevos caminos sola, a enamorarme de lo que encuentre en el camino y no volver a verlo; ya no temo a vientos desconocidos, porque ahora sé que donde sea que pise soy perfectamente capaz de dar el siguiente paso con seguridad, sin arrepentimientos...

Ahora sé que no hay montaña tan alta que no pueda ser escalada ni abismo tan profundo que no pueda ser sorteardo; ya nada me detiene, porque he aprendido que aunque la luz se esconda puedo brillar, que aunque quieran atarme puedo volar, que aunque caiga siempre puedo volverme a levantar...

He encontrado dónde pertenezco, no es a lugares ni a momentos, sino a sueños, y a donde sea que éstos me lleven. Ya no temo remontarme al viento, porque ahora conozco la más reconfortante y absoluta libertad más allá de fronteras, jaulas y limitaciones; una libertad que no nace de la ausencia de normas, miedos y fracasos, sino de la certeza de ya habrá un mañana para intentarlo otra vez, y de que pase lo que pase, estaré bien...

domingo, febrero 19, 2006

Las ovejas mosqueteras van a Skipton

Las tres ovejas mosqueteras...ven el parecido?

Incontables veces habíamos hablado de lo molesto que era que nuestro conocimiento de Inglaterra no fuera más allá del Market y Morrison y del deseo que teníamos de ver más, sin embargo, por falta de dinero, tiempo o ganas no lo habíamos hecho.
Y he aquí que, comiendo tortilla española en el flat de Nad, nos entró la ya tan ususal locura y decidimos que aún no teníamos tiempo, tampoco dinero, pero sí muchas ganas de salir y nos decidimos: el lugar? Skipton, la fecha? al día siguiente.
Sin planes ni itinerarios, pero cargadas de comida, cámara y energía nos dispusimos a tomar el bus que nos llevaría al inicio de muchas aventuras, y después de montones de pueblitos adorables, una interminable extensión de campiña inglesa moteada con dormilonas ovejas, un conductor medio loco y hora y media de mareo, llegamos a la tierra prometida.
Nos encontramos con un pueblito mágico atravesado por callejones de apariencia antigua, flanqueado por un lindo canal con todo y cisne y coronado por un castillo.
Nos divertimos como enanas: mientras Nad y yo dábamos rienda suelta a nuestra pasión por la fotografía, Lolly se peleaba con el mapa y nos llevaba por cuanta habitación, tunel y escalera encontrábamos...al final, acabamos preocupadas por la pobre princesa que seguro tuvo que casarse con el gordo de Yorkshire cuando a ella le gustaba el del condado de al lado...y delirios por el estilo.
Subimos, bajamos, volvimos, nos perdimos, y aunque tal vez nunca regrese a este adorable rinconcito inglés, algo es seguro, los recuerdos, las risas y la prinki promise me los llevo conmigo.
Concuerdo con Lolly, el sentimiento Erasmus despierta, y éstas tres ovejas mosqueteras aún tienen muchos lugares por ver, castillos por recorrer y gente por conocer.
Mientras tanto, buscaremos un lindo prado para dormir mientras la siguiente locura llega, que al fin y al cabo el invierno se acaba y finalmente podremos deshacernos de nuestros abrigos de lana y disfrutar de otro día de sol, de otra aventura y de nuestra amistad...

martes, febrero 14, 2006

Dia del amor...y de la amistad?


Otro 14 de febrero. Me desperté con la misma idea con la que me despierto desde hace 23 años (o por lo menos los 12 que recuerdo) de que este día era como cualquier otro.
Aceptémoslo, normalmente soy una activista de la cordialidad en el día de los corazones y cursilerías perdonadas por ser el nombrado día del capitalismo en color rojo. Sin embargo, no puedo negar que año tras año me veo arrastrada por toda esa corriente de gente que parece acordarse de lo importante que es amar y ser amado y acabo festejando este día como todos los demás, o al menos eso creía yo, pues este año pasé más tiempo analizando que festejando.
En mis estudios presentes y los recuerdos de años pasados, he logrado encontrar que en este día se pueden ver claramente tres grupos de gente, y a falta de algo mejor que hacer, compartiré mis observaciones:
Están los que resignadamente se atrincheran en el lugar más oscuro que se encuentran a rumiar su pena de no tener pareja, y ya sea que incrementen su odio por la fecha y destruyan cuanto arreglo rosadito se cruce por su camino o se prometan conseguir alguien para "el año que viene" y unirse a la gran corriente de acarameladas parejas, ven la llegada de Sn Valentín como una maldición largamente anunciada.
El segundo grupo son los imparciales, los que les vale un soberano cacahuate estar rodeados de globitos, besos y arrumacos y se pasan el día como cualquier otro, aunque esforzándose visiblemente por volverse ciegos por un día. Estos especímenes suelen ser el resultado de años y más años de prometerse (y no cumplirse sea dicho de paso) la tan necesaria pareja y por lo tanto convertir la frustración en valemadrismo, o bien de haber salido recientemente de una relación y estar curados de espanto.
Dentro del tercer grupo se encuentran los enamorados y los amantes de la amistad.
Esta aglomeración de gente parece haber despertado con la idea de que el mundo venía en paquetes rojos y rosas y se pasan el día haciéndo malabares para que sea perfecto. Por un día ese defecto que no soportan, la pelea del día anterior, pasan a segundo término y todo lo que queda es la dicha de estar juntos.
Todo es rojo, incluso el balance de gastos del día siguiente luego de una cena y unas rosas que salieron tres veces más caras de lo normal.
Yo pertenezco -o pertenecía- a éste grupo. Verán, yo solía disfrutar de este día dando y recibiendo detallitos de mis amigos y familia y era de lo más feliz en mi rosa, capitalista, fresa (o posh como dicen por aquí) existencia. Incluso me las arreglaba para peleame con mi novio un par de días antes y así salir de reven con mis amigas, otras amantes de la amistad, pero ya no más.
Y es que aquí, en el bellísimo país de los tiesos (guapos, pero tiesos), no conocen que demonios es un día de la amistad, y todo se reduce a dos que tres "valientes" que se atrevieron a darse la mano en la calle y a un montón de cachondos que abarrotan los dormitorios pasadas las 9.
Nadie duerme esa noche, ni siquiera los flatmates que sin deberla ni temerla han tenido que pasar toda la noche escuchando gemidos y golpes en la pared (razón, dicho sea de paso, por la cual estoy frente a la compu en vez de en mi cama), y que ya tienen dolor de oído por poner la música tan alto.
Oh si! de vivir en un país donde la vida sexual de pareja era entre tu, tu pareja y el que le vende los condones (ah! y el sacerdote si se es muy mocho), estoy viviendo en un país donde yo soy el bicho raro por negarme a participar en su aportación a la explosión demográfica.
Pero mañana (sólo unas cuántas horas más por suerte!) será otro día, y todos volverán a sus existencias rutinarias donde la uni no está plagada de corazoncitos, los flats no están llenos de parejas y el sexo es más silencioso...
Hasta entonces yo seguiré leyendo, que al fin y al cabo mis amigas, las que si saben que es un día de la amistad, me han mandado lindos mails llenos de todo aquello que yo solía festejar.

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miércoles, febrero 08, 2006

Tercera llamada...comenzamos

Y aquí vamos otra vez... se abre el telón y una vez más esa interminable serie de escenas cargadas de sensaciones, sentimientos y acciones que nos llevan a lugares inhóspitos, empiezan a sucederse desencadenando finales inesperados.
Como actores en una obra que se repite y reinventa una y otra vez nos arremolinamos en las mismas existencias absurdas que sin embargo nos cierran el mundo por momentos y nos hallan inmersos en nuestros propios dramas y comedias, en mil y un aventuras.
Muchas veces las cosas no son como quisiéramos que fueran y se convierten en lo que tienen que ser, como si alguien se afanara en escribir libretos que nos complican la vida, en los que no es tan difícil afrontar que la historia no sea como se esperaba, sino aceptar el hecho de que por momentos no importa cuánto se intente, ni siquiera puede ser modificada.
El público calla, obseva expectante y ve cómo poco a poco los personajes interactúan, historias y recuerdos se desarrollan y de repente, en el climax de la historia, hace su aparición la traición que lleva a la desconfianza, al recelo, y activa las defensas de quien paseaba tan plácidamente por el escenario, llenando de veneno sus venas y oscurecen la perspectiva de un final feliz conviriténdose en semillas de futuras batallas, catalizadores del orgullo y la venganza.
El público ya ni siquiera pierde el tiempo perguntándose ¿por qué?, simplemente se dedica a afrontarlo, a ver pasar toma tras toma conciente de que no es ni la primera ni la última vez que ésto le pasa a la protagonista y que ésta ya ha aprendido a sortear las ofertas y los rechazos; con la seguridad de que no va a quebrarse.
Lo más absurdo de ésta obra, es que muchas veces ese error que tanto ha desencadenado es el más obvio camino al lugar indicado y no queda más que acabar agradeciendo la mala intención de aquellos que crearon el daño, por hacer más interesante la historia.
Y después de atrincherarse entre llamas y maldiciones el tiempo avanza, todo parece terminar, pero esa sensación de vacío permanece, porque el daño no se puede olvidar, y tras el recuento, la intérprete siempre se encuentra donde empezó, sin arrepentimientos, pero con más recelo, más cargas, más cautela, todo eso que no la deja vivir sin ataduras, que la encadena a una existencia de causa-beneficio, de razocinio...
La historia está por terminar, el final puede sentirse cerca, pero la sensación de desengaño, de decepción aún flota en el aire, y de repente, eso que molestaba es causa de mofa, y vemos a nuestra protagonista riendo de si misma y de haber permitido que algo tan pequeño se hiciera tan grande y de darle a algo o alguien una importancia que por sí solo no tenía, que al fin y al cabo ya llegaría alguien más; como siempre había sucedido, quedaba la promesa del mañana, de una nueva historia.
Tal vez no sea una comedia, pero no será una tragedia, ciertamente estará llena de aventuras, de sueños, y tal vez, con suerte, de amor.
La música termina, la cortina cae y dejo de ser la protagonista de un drama que se desvanece y vuelvo a ser la estratega, dejo de actuar para empezar a planear y estar lista para la siguiente batalla, para el siguiente acto en ésta historia sin fin.
Dejo de ser el objeto de un libreto y regreso a escribir, todo es más fácil cuando escribo, porque una vez que las palabras drenan el caos en mi cabeza todo empieza a ser más claro, menos relevante, más insignificante y retiran de mí el peso que me dificultaba seguir, subirme al escenario y enfrentarme a la crítica, al telón, al público...

miércoles, febrero 01, 2006

Un poco de mí...


Posted by Picasa

Hace mucho que dejé de preguntar a la gente qué pensaban de mí. Me di cuenta que lo realmete importante era conocerme a mí misma y eso jamás lo lograría a través de los ojos de quienes me rodean.
Es cierto que los juicios externos son de gran ayuda cuando se trata de evaluar un camino recorrido o uno por recorrer, pero jamás he permitido que me impongan una visión del bien o el mal, y mucho menos me digan que puedo o debo (o no) hacer.
No es que no me dé curiosidad saber si la persona que yo veo en el espejo es la misma que los demás distinguen, pero ya no me busco en las percepciones de otros.
Ésto no quiere decir que no quiera saber más de los que me rodean, es más, me encanta la sola idea de descifrar el misterio que encierra cada persona en mi vida; ya sea que entre en ella para quedarse o sólo vaya de paso, todos son igual de importantes en mi inquietud de saber más de ellos y de mí.
Asumiendo que otros poseen la misma naturaleza inquisitiva que yo, este blog está diseñado para darles una idea de quién soy.
Debo empezar por decir que en ésta labor de conocerme a mí misma encontré que la soledad se convirtió en mi gran compañera y me enseñó a no sólo a lidiar sino a disfrutar de mis pensamientos, me enseñó que aún cuando las cosas no resulten como espere, mientras no pierda lo que soy en el camino estaré bien.
Es cierto, soy solitaria a pesar de gozar de suficientes y maravillosos amigos y una amorosa familia, pero ellos como yo, han aprendido a aceptar que la mayor parte del tiempo no necesito nada más que su ausencia.
Soy una mujer apasionada, siento con fuerza y no me importa aceptar que soy capáz de sufrir tan profudamente que el mundo parece un lugar oscuro y miserable sólo para luego extasiarme con la más absoluta sensación de felicidad con igual intensidad.
He visto y vivido mucho y muy rápido, por eso muchas cosas que otros disfrutan a mí me parecen inútiles y sin sentido, sin embargo, suelo gozar con las pequeñas cosas que normalmente pasan desapercibidas; puedo ser felíz sólo con la visión de un hermoso día soleado o con escuchar una canción en el aire que me lleve algún recuerdo olvidado.
Normalmente no pienso en absolutos, busco matizes y enfoques, pero soy muy estricta conmigo misma y no me permito el fracaso, mucho menos la debilidad. Me enorgullesco de mi capacidad de levantarme no importa cuán dolorosa fue la caída y mi más fuerte arma es la perseverancia (necedad dirían algunos), no sé darme por vencida y mucho menos perder.
Aún cuando llevo el calor en las venas, soy fría de mente, reacciono bien bajo presión y antepongo la razón al corazón; trato de ser diplomática y conciliadora, pero cuando se trata de mis seres queridos nada me detiene para pelear por ellos, eso si, soy muy cuidadosa eligiendo mis batallas y estrategias.
Soy fiel a quien lo ha sido conmigo y creo que la lealtad, como el amor, se gana, jamás la condiciono a lazos preconcebidos ; sé perdonar, pero jamás olvido.
Me considero fuerte y decidida, llena de miedos como todos pero dispuesta a afrontarlos para superarlos; soy bastante realista, pero jamás dejo de soñar, mis sueños son el motor de mi vida.
Soy orgullosa y testaruda, no sé bajar la cabeza, pero aprendo rápido de los errores, propios o ajenos.
Limitada por mis defectos, indultada por mis virtudes, soy por sobre todo hermética en mis afecciones, juicios y aflicciones, esa es mi defensa y condena; y es tal vez, el descubrimiento y aceptación de ellas, la llave y camino menos accidentado a mi corazón.