Hay quien dice que soy una sirena, como un ser mitológico que todo el mundo desea pero pocos han visto, una mujer misteriosa que hechiza a los hombres para estrellarlos contra las rocas mientras, luego de darse cuenta demasiado tarde de cuán en el fondo yace su corazón, mueren agradecidos de haber escuchado su canción.En las olas de una noche mágica, los brazos que me rodean adoran y tiemblan; mientras el dueño de mis horas me acepta que nunca había estado más feliz de tener tanto miedo, yo no puedo evitar pensar que nunca había sido más feliz simplemente de tener dueño.
Queda tanto por decir pero hay tan poca necesidad de hacerlo, los silencios se vuelven más certeros que mil palabras, nadamos en mar abierto mientras nos ocultamos en las penumbras para proteger este brote aún pequeño y vulnerable de escrutinios, de miradas, de clichés y la vida diaria, confiando sólo en la vaga luz de las estrellas para mostrar nuestros secretos.
Tal vez si soy una sirena, una mujer que se sumerge en la oscuridad del océano para evitar ser cazada por tantos marineros de intenciones veladas, un ser va y viene a voluntad, que sólo emerge a la superficie a observar irremediable y naturalmente desconfiada y que sólo puede ser vista por quien ella decida...
Intocable, irreverente, incontenible e inaccesible, tal vez si soy una sirena, pero por hoy sólo canto para él...
1 comentario:
Hola, encontre este blog por casualidad y lei lo que escribiste. Hermoso texto. Muy buena personificacion de la sirena. Encontraste justo un personaje mitologico que explicara bien tus sentimientos o acciones. Excelente
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