
A ver cómo? eres católica de bautismo pero no creyente y te convertiste en deísta? qué es eso de deísta? y tus papás...te dejan?
Esas son las preguntas que me hacen desde que a los 11 años, horas después de cumplir la Primera Comunión, decidí que eso del catolicismo no era lo mío y que, ya cumplida con la obligación con los papis del aburridísimo catequismo, y luego de innumerables coscorrones de las monjitas y los ojos llorosos del padre que no supo llevarme el paso y darle respuesta lógica a mis preguntas, era hora de buscar el objeto de mi fe.
Mi mamá dice que siempre he sido como las truchas, esos pececitos que siempre nadan contra corriente y mueren cuando dejan de hacerlo; pero esto era más que rebeldía, era un vacío que a mí no se me llenaba leyendo un librito viejo (y totalmente contradictorio, si lo han leído) o escuchando una letanía memorizada mientras te tienen haciendo ejercicio de tanto pararte y sentarte en la misa para que no te duermas.
Todos tenemos la disyuntiva del bien y el mal, del blanco y el negro, del cielo y el infierno...yo? prefiero los demonios, si es cierto, las alas me atraen, pero cuando se trata de elegir entre el cielo de los ilusos y el infierno de los pensantes...prefiero un poquito de calor y mucho rojo; la sola idea de someter mi capacidad analítica y pensante a dogmas y primicias religiosas insensatas para pasar de ser humana a ser un borrego, simlemente no me atrae en aboluto.
Alguna vez te has dado cuenta que la religión (cualquiera que sea) te dice que no te salvarás ni te condenarás sino todo lo contrario (absurdo, lo sé) si no haces esto, crees aquello, te callas la boca y dejas de cuestionar?
Yo, debo decirlo, bajo un cánon u otro estoy condenada, pero para ser honesta no podría importarme menos, yo no creo en la idea del pecado, la salvación o la redención, mucho menos compro la idea de que todo lo bueno que pueda ser y hacer una persona no importa si no asistes al mismo edificio viejo todos los domingos a dormirte y criticar al vecino mientras otro hombre que tiene tan poca idea y es tan imperfecto como tú te marea con "la verdad absoluta", que resulta ser poco más que su interpretación mortal de un concepto supuestamente divino y que por definición no entra en la pequeña mente humana.
No es triste ver como los "hombres santos", líderes espirituales o como quieran llamarles prediquen cual niños de dos años "lo mío es más y mejor" e insten a dividir, segregar y diferenciar en vez de a desechar las diferencias, unir y amar?
Yo tengo mucha suerte, en mi camino de huida de la religión para encontrarme con la espiritualidad hallé respeto a mi elección en donde muchos enfrentan sometimiento, encontré respeto a mis ideas donde muchos callan las propias, hallé paz lejos del peso de la salvación, la culpa y el diezmo. Vi, desde que me alejé de la religión el rostro de un Dios sin fronteras, limitaciones o miedo al pensamiento independiente; allá, a las puertas del infierno católico, encontré el cielo infinito...
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