Tuve una ausencia de palabras, esas que normalmente surgen solas y toman vida y drenan mi sentir;
trato de explicarme tantas cosas, sensatas y locas, y todo parece tan ajeno como ver una película de mi vida, narrada por otra, pero que yo escribí...
Y es que siempre estoy vivendo de noche, porque la luz da matices de conflicto, porque las sombras saben guardar secretos y todo es mágico e irreal;
y es que tu y yo sólo existimos antes del alba, nos evaporamos al trinar del día, volvemos a ser independientes y negamos todo eso que bajo las estrellas nos hizo soñar.
Busco entre mis memorias el momento en el que quise que llegaras, en el que bajé la guardia, en el que te dejé entrar;
hallo sin embargo tantas cosas, inútiles y rotas, que perdieron su valor y luego de ti, dejaron de pesar.
Y es que yo tenía que retar mis límites, saber que soy fuerte porque enfrento y no porque evado, entender que podía soportar;
y es que quería alcanzar nuevos horizontes, llegar a donde no había llegado, sin desear volver y convencida de que era hacia donde debía andar.
Camino convencida, más completa, con esa sensación de que nada afecta, de que he vuelto a ser quien era y entera me puedo ver;
vivo cada día mi secreto, sabiendo que es un capítulo nuevo de esta vida que parecía ya no tener nada que ofrecer.
Y es que si existen caricias que sanan, uniones que liberan y amores que no se olvidan pero que se dejan para crecer;
y es que se rompió el hechizo sobre mi voluntad, ahora yo elijo si el corazón ha de amar, ahora soy yo quien decide si ha de volver...
y es que reafrimé mi independencia, reviví lo que antes era y recobré mi poder...
y es que reafrimé mi independencia, reviví lo que antes era y recobré mi poder...
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