viernes, octubre 05, 2007

Un poco de octubre...

El tiempo me pasa por la vida como un susurro, como una sombra que acaricia mis días sin dejar marcas en mi mente, sin hacer ruido, sin novedad aparente. Estoy en un momento de mi vida en el que todo lo obvio raya en lo absurdo y lo que daba por sentado se cuestiona a sí mismo cada día, tan solo para enseñarme que me falta mucho para llegar, pero que no hay caminos y por eso ando en círculos.
Amanezco tratando de asimilar que donde ví diferencias ahora existen similitudes y que el amor, más allá de un evento es en realidad un proceso que no quiero reiniciar, mientras me anochece haciendo recuentos que nunca me dan resultados satisfactorios, porque lo que perdí, lo que no alcancé, lo que aún duele en el fondo del todo, lo que define mi vida a pesar de aparecer inexistente o un un fenómeno poco probable, pesa tanto que me ha impedido querer avanzar.
Ya no puedo ni quiero empezar de nuevo, y empecinada en el ensayo sin error me aferro a tantas cosas seguras como me sea posible sólo para, luego de tanto golpe, abrir los ojos y rodearme de velas entre tantas sombras y encontrar que la ambiguedad en mi vida responde más al tedio y la desesperanza que a la falta de respuestas aparentes.
Todo va pero nada avanza, todo tengo y nada alcanza, y una vez más me obligo a valorar mis alegrías y acallar los anhelos, porque las cadenas son pesadas, porque en estos momentos no puedo darme a la caza y aún me quedan exigencias que cumplir.
Se me oculta tanto el sol que he aprendido a vivir en las sombras, mis ojos se han aguzado, mis instintos se han despertado y es el plata y no el oro quien me protege, porque entre astros prefiero las estrellas, porque de las luces la luna de octubre es más bella, porque la noche tiene más sentido y es el fuerte viento de mi signo el que se cuela entre mis alas, me aleja del olvido y me impide caer...