Hola.
¿Te acuerdas de mí? Soy esa mujer con la que pasabas los días y llamabas por las noches, esa con quien compartiste sus pasiones y a quien le robaste la vida.
Hoy vengo a decirte eso que me callé cuando nos dimos la media vuelta y ya no volvimos a ser.
Guarda silencio, no intento atacarte ni cohersionarte, sólo quiero que escuches y luego, si así lo decides, puedes volver por donde viniste y olvidarte de lo que llegaste a oir.
No, no me pareció tu manera de hacer las cosas y sí, acéptalo, tenías tanto o más miedo que yo, pero te fue fácil echarme la culpa, exhaltar mis errores y temores para ocultar que simplemente no lo intentaste y boicoteaste lo nuestro tanto como yo.
No soy tonta, sé cuánta culpa tuve, sé cuántas cosas hice mal, y lo que más me molesta es que lo hice a costa mía; yo sábía lo que sentía y lo que quería y me decidí por ignorarlo, por no serme honesta, y si bien acabaste por demostrarme cuanta razón tenía al recelar, pagué el precio.
Extraño demasiadas cosas que viví contigo, la cosa es que empiezo a dudar si sigo extrañándote también a ti o si tan sólo añoro eso que me hiciste creer y que luego resultó ser un espejismo.
A tí, el hombre, te desprecio. Por ti y sin ti los tangos ya no arden y la salsa ya no late, las noches ya no brillan y el corazón ya no confía. Por ti las barreras crecieron y los horizontes lejanos se hicieron la única salida. Te llevaste mis pasiones y mi confianza y me dejaste la memoria y esa fuerza vengadora que me lleva a pelear.
Ya no quiero de vuelta al hombre, ese que creí que eras se ahogó en la desilusión de quien era cuando estaba contigo; pero si quiero a mi amigo, te exijo de vuelta a mi mejor amigo, ese sin el cual mi vida simplemente parece no ser la misma, ese que era cierto a pesar de ti y de mí.
Eso era todo lo que tenía que decirte, la última de mis despedidas, llevate lo que dejaste y regresame lo que me pertenecía; mi amigo, si, eso es todo lo que quiero de ti...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario