El año se me escapa entre los dedos, como el agua tibia a cuya agradable sensación te habías ya acostumbrado. El año que se va huele a viejo, a lecciones sabias como libros, a amigos que se van y una vida que finalmente terminó y no volverá. Huele a abrazos y despedidas, a lluvia y a sueños en vitrinas, a llaves, secretos y verdades que antes dolían.
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El año se va con dignidad dejando una huella positiva, dejando un camino limpio para el que lo sustituye, vigoroso y brillante, joven y prometedor, cargado de las oportunidades que me he ganado luchando cada día del año que ahora me deja.
El año se va con dignidad dejando una huella positiva, dejando un camino limpio para el que lo sustituye, vigoroso y brillante, joven y prometedor, cargado de las oportunidades que me he ganado luchando cada día del año que ahora me deja.
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Ahora soy un poco más grande, más madura y más yo. Ahora yo no me ilumino con el brillo de lo nuevo como el año joven, sino con la luz del aprendizaje y el reconocimiento, iluminando por mí misma el camino que he de recorrer. El año nuevo también huele a lluvia, pero yo he aprendido a bailar en ella, también huele a despedidas pero he aprendido a que no duelan y huele también a sueños, muy diferentes de aquellos que están guardados en cajones y vidrieras.
Ahora soy un poco más grande, más madura y más yo. Ahora yo no me ilumino con el brillo de lo nuevo como el año joven, sino con la luz del aprendizaje y el reconocimiento, iluminando por mí misma el camino que he de recorrer. El año nuevo también huele a lluvia, pero yo he aprendido a bailar en ella, también huele a despedidas pero he aprendido a que no duelan y huele también a sueños, muy diferentes de aquellos que están guardados en cajones y vidrieras.
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El año que se avecina huele a glamour, a una nueva vida, a canciones e ilusiones, fantasías y sinsabores, a toda una vida que me ya ha esperado bastante por mí.
Dicen que algo tiene que irse para que su lugar lo ocupe algo nuevo, y es una verdad que abarca muchos aspectos de mi vida, porque el corazón, como la razón ya no pueden ni quieren conformarse y es hora de emigrar mientras el tiempo pasado aún sea tiempo invertido y no perdido sin esperanza de recuperar.
El año que se avecina huele a glamour, a una nueva vida, a canciones e ilusiones, fantasías y sinsabores, a toda una vida que me ya ha esperado bastante por mí.
Dicen que algo tiene que irse para que su lugar lo ocupe algo nuevo, y es una verdad que abarca muchos aspectos de mi vida, porque el corazón, como la razón ya no pueden ni quieren conformarse y es hora de emigrar mientras el tiempo pasado aún sea tiempo invertido y no perdido sin esperanza de recuperar.
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Este año no fue sencillo. Hubo muchas batallas (casi todas dentro de mi misma), muchas tormentas...pero también muchos días soleados y valiosas lecciones. El año aún no se acaba, y con sus últimos latidos aún trae sorpresas y aún sana heridas.
Este año no fue sencillo. Hubo muchas batallas (casi todas dentro de mi misma), muchas tormentas...pero también muchos días soleados y valiosas lecciones. El año aún no se acaba, y con sus últimos latidos aún trae sorpresas y aún sana heridas.
...y así, no puedo esperar a ver qué sucede luego del el brindis, luego de las campanadas de bienvenida...
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