jueves, junio 18, 2009

No quiero cantar victoria.


Los cambios no deben surgir de la urgencia de algo nuevo, sino de la consciencia de lo que no funciona. La decisión de someterse a uno lleva su tiempo, y como todas las cosas que valen la pena no es sencillo lograrlo, requiere fuerza, paciencia y fe, pero sobre todo determinación.

Yo no decidí cambiar, decidí cambiar lo que no funcionaba conmigo, lo que no me hacía bien, por feliz me que hiciera sentir.

Hoy aún no quiero cantar victoria, sólo el tiempo anuncia el éxito, pero puedo decir que he luchado mis batallas en vez de darles la vuelta y eso, en sí mismo, ya es un avance.

No quiero cantar victoria porque el corazón aún duele y se rebela, se retuerce entre las cadenas de la sensatez y se violenta por volver a los brazos entre los que descansaba; aún no entiende de razones y me mira rencoroso, pero un día, algún día, entenderá que hice lo que tenía que hacer para salvar lo poco que quedaba de él.

Aún me faltan trocitos de mí, pedacitos que tal vez nunca vuelvan, pero estoy aprendiendo a ser entera con lo que tengo y a reencontrar lo que me falta, a armar una nueva "yo" sin su sombra, inmune a él y a otros de su clase.

No, aún no canto victoria pero he vuelto a cantar, a todo pulmón, con notas de gloria, con voz indomable, esa que no volveré a entregar en nombre del amor, esa que no se volverá a silenciar aunque la callen.

jueves, junio 04, 2009

Pedazos.

Pedazos.
Pedazos de mi vida que dejé en sus manos;
con todos esos sueños que olvidé en sus brazos.
Lluvia en unos ojos que me gritan que mire a otro lado
para no seguir sus andares, para ser la de antaño.
Pedazos de un destino que insiste en que han de rencontrarse nuestros pasos
y yo tan débil, con el corazón dividido exigiendo amarle a pesar de lo pasado,
¿a quién escuchas?¿a quién haces caso?
cuando ya no eres una, todo lo posee, todo lo has entregado.
Quisiera ser su dueña, tenerlo entre mis brazos...
No.
Quisiera tener la fuerza para dejarle y no extrañarlo,
el poder para irme, el poder para olvidarlo
y la entereza para sostenerme y no deshacerme en pedazos.