
Este año fue un buen año.
Empecé sin realidades concretas pero con grandes espectativas, con muchos sueños y con muchas metas por alcanzar.
El año me trajo en su primera semana un trabajo...primera meta cumplida...de ahí las demás son sólo cosa de tiempo.
El año me trajo en unos cuantos meses un gran amor que llegó de repente, sin esperarlo, y aunque no duró mucho, iluminó y calentó mi vida, como el sol que entra por la ventaña luego de una fría noche lluviosa, llenándolo todo de belleza y color. Un amor que aunque no duró, su efecto durará toda mi vida.
El año me trajo nuevos amigos, fortaleció mis lazos con amigos ya existentes y se llevó a las personas que no eran buenas para mí, me sanó heridas.
El año me trajo enfrentamientos con mis demonios, con mis enemigos, con mis amigos, conmigo misma...y con ellos me trajo lecciones y fuerza, inteligencia, y sabiduría para vivir.
El año me trajo mayor consciencia de mí misma, de que aún soy un proyecto en proceso y me falta mucho por descubrir, por dominar, por lograr, pero que voy en el camino correcto para hacerlo y tengo las herramientas necesarias para lograrlo.
El año terminó por traerme algo o más bien alguien que se había llevado, dos personas en realidad, que volvieron de maneras insospechadas.
Y con todo lo bueno, lo malo, lo duro, lo increíble, finalmente el 2010 me trajo un año nuevo, que empezó de una manera impredecible.
¿Será posible que desear algo con demasiada fuerza lo desgasta hasta que un día, cuando finalmente sucede, resulta que su efecto es menos que perceptible?
Hace un año yo hubiera dado lo que fuera por tener a cierto hombre a mi lado, por tener un trabajo, cualquier trabajo, por viajar, salir y subir. Lo deseé todo, lo deseé con fuerza, lo deseé por mucho tiempo y anoche, finalmente sucedió.
Resulta que ese hombre por el que tanto pedía pasó la noche vieja y recibió el año nuevo a mi lado. Extraña como soy, el hecho no escapó a mi consciencia pero mi corazón deseaba que fuera otro y no él quien estuviera ahí, conmigo. Y es que finalmente el amor por él se me acabó. Lo borró un venezolano que me trajo a otro venezolano que fue la razón de que yo estuviera con la cabeza en otros brazos, lejos del que se sentaba junto a mí.
Resulta que tengo un trabajo, cualquier trabajo, que es envidia de muchos, pero a mí me hace bastante infeliz.
Y resulta que viajo, salgo, subo, pero la dirección en la que me llevan me hace querer desistir.
El 2011 no se trata entonces de pedir con fuerza, de pedir lo que sea; se trata de obtener no sólo lo que quiero, sino tal como lo quiero. Se trata de achicar los propósitos para darle espacio a los hechos. El año nuevo se trata no de existir sino de gozar, de amar, de alcanzar y sin descanso vivir al límite, perdurar y triunfar.
1 comentario:
Me encanta!! O.O
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