domingo, enero 16, 2011

Weekend's aftermath...

Pocas cosas duelen tanto en la vida como encontrarte con esa verdad, que en el fondo sabías, zampada en la cara.
No, no es que, a pesar de que técnicamente ya no se contaría como infidelidad, te hayan pintado cuerno otra vez, porque ahora sabes que has sido la única desde su llegada.
No, tampoco es que no tenga esas pequeñas atenciones que tu querías que tuviera porque era lo mínimo que podía hacer por tí. Es más bien una suma del todo.
Algunas veces, en nuestro afán de ver príncipes donde hay sapos y encontrar manzanas donde sólo se dan nabos, nos metemos en situaciones peliagudas que requieren de todo nuestro temple, inteligencia y encanto para ser superadas. Yo viví una de esas este din de semana.
Y es que se siente bien ser recibida con aceptación y cariño, pero apesta que en el aire quede la vaga noción de que con todo y todo, sólo eres una amiga. Es genial saber que de cierta forma es tuyo, pero es nefasto saber que en realidad no puedes sentirte segura de que permanecerá junto a ti; y cuando su mera personalidad, esa que te atrae como imán, es la causa de todo conflicto, bueno, digamos que más vale llorar por adelantado para que no caiga de sopetón tanto drama.
Al final, como siempre se me pasa el coraje, pero ya ni sé con quien me enojo más, si conmigo o con él.
Con él por esa habilidad sobrenatural de meter la pata. Darte entrada en su vida presentándote a la familia? Checked! Ser un anfitrión dulce y atento y mostrarte que le interesas? Checked! Salirte al día siguiente con que no se acuerda de nada? Score back to: 0. Compartir contigo algo que le apasiona? Checked! Presentarte a sus amigos? Checked! Mandarte con uno de sus amigos a la estación porque así él se ahorra tiempo para hacer un trabajo, cuando en primera instancia estaba más que puesto para la fiesta y hacerte sentir menos que nada? Total score: -2 + half an hour of silent wiping.
Y es entonces cuando te pones a pensar por qué hay ciertas cosas que tienen que ser tan complicadas. Llegué a la conclusión de que todo esto no es más que una manifestación del estado general de su respeto, consideración y ya ni mencionemos cariño por mí. En resumidas cuentas, y también por gusto mío para ser justos, él sigue teniendo todo lo que le gustaba ahora sin el menor de los compromisos. Al final de todo, él es quién es y a mí no me queda más que tomarlo, entregar lo poco que me queda de dignidad y dejar de lamentarme; o dejarlo y aunque duela, y aunque no quiera, aprender a vivir sin él.
La decisión sería mucho más sencilla si el coraje me durara, pero ya no soy una niña que pueda tomar direcciones en plena rabieta, y tengo que elegir mis caminos consciente y valiente, aunque no sea tan sencillo como ir a donde la mera reacción visceral me dicte.
No quiero pensar, por el momento duele hasta respirar (aunque no sé si me duele el corazón o el ego), pero tampoco puedo posponerlo demasiado. Ojalá la vida fuera clara y me dijera si mi voluntad de cerrar los ojos y seguir adelante es debilidad, falta de amor propio o simplemente voluntad de contruir algo bonito con alguien que en realidad me gusta...ojalá tuviera quien me dijera qué hacer y a dónde llegaré con eso...algunas veces seguir órdenes sería más fácil que vivir en la eterna lucha de la razón y el corazón, y tal vez, un poco menos destructivo.

No hay comentarios.: