Últimamente estoy hecha un caos y ya he dicho que siempre escribo cuando estoy triste.
Bueno, en realidad "últimamente" y "estoy triste", son palabras de poca monta para lo que me sucede, que data ya de varios meses atrás y me tiene poco menos que desolada.
Escribir ayuda, sin embargo, y yo estoy harta de sentirme así, de que los rayos del sol no penetren mis sombras, de que todas mis soluciones, luchas y resoluciones acaben destrozadas en el campo de batalla, y de que no haya manera de hablar de ello.
¿Por qué es que el corazón siempre encuentra la manera de entregarse al individuo con el letrero más grande de "soy un patán inmaduro"?
¿Por qué además de todo el condenado organo no tiene la decencia de avisar "ahí va el golpe"?
¿Por qué, no contento con andar arrastrando cadenas por un hombre, hace espacio para otro?
Y ¿ por qué aún cuando ve que metió la pata y anda llorando por los rincones se aferra a lo que le hiere y no deja que la razón lo saque de su miseria?
Gusto me daría que sufra el desgraciado para que aprenda a encerrarse en la constante indiferencia, lo malo es que a la que le duele es a mí y eso me ha traído como fantasma por meses.
Ya bastante mala es una ruptura amorosa, y a mí me están tocando dos. Dicen que en el pecado viene la penitencia y tal vez me lo merezca por, enamorada de uno, buscar consuelo en otro, y acabar con el corazón hecho puré por culpa de los dos.
Yo solo opino que ya estuvo bueno, a fin de cuentas no hubo engaños de mi parte y aprendí mi lección...a quién hay que escribirle para que me reduzcan la condena?
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