Estoy sola, en una habitación tan fría como las ganas que tienes de mí. Sola, mirando por la única ventana que encuentro capaz de recordarme un poco lo que se siente tenerte cerca, aunque solo sea virtual.
De pronto brilla una pequeña luz roja en mi móvil que me recuerda que hay un mundo allá afuera, más allá de la burbuja en la que me escondí.
Las letras son claras, buscando incendiarme y derramar un poco de lluvia sobre el desierto de mi noche, y me debato entre eso que te guardo solo a tí y no te interesa, y salir a prenderle fuego a la ciudad.
Me abandonas y lo resiento, esto no es más que una consecuencia, no será más que encontrar lo que buscabas con tu falta de atención e indiferencia. En resumidas cuentas no soy de madera y así como has sido tú esto es crudo, es frío, es solo sexo...
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