miércoles, marzo 23, 2011

Amor del Bueno



Y aunque le extrañe todos los días y aunque el sol no brille igual, hay personas que pasan toda su vida buscando lo que yo encontré.
Fue corto pero fue perfecto y fue real.
Por él pago el precio y sólo por él lo volvería a hacer...


Y nadie lo buscaba
y nadie lo planeó así,
en el destino estaba
que fueras para mí.
Y nadie le apostaba
a que yo fuera tan feliz
pero cupido se apiadó de mí...
-Reyli Barba

lunes, marzo 21, 2011

Reach for your stars

Someone once told me:
.
"If you don't learn to take your eyes away from the sky and fix them on the ground, you'll never get anywhere";
.
and I, young but confident, replied:
.
"if I'd take my eyes from the sky, I would never want to go anywhere; why should I follow a candle, when I can reach a star?"
.
Today, all those years after, I still look up to the sky, I still have somewhere I gotta be, because I still remember how to dream and I still believe dreams do come true...

domingo, marzo 20, 2011

Hay que ser valiente


Mi querido J.



Hay que ser valiente para toparse con la vida y no dejarla pasar.
.
Hay que ser valiente no sólo para pensar, sino para decir lo que se piensa.




Hay que ser valiente para morir, para sufrir, pero sobre todo para vivir y para amar.




Hay silencios y suspiros y lágrimas más valientes que muchas palabras, pero hay palabras que para escribirlas necesitan del valor insolente.




Envalentonarse con tequila no es ser valiente y cubrirse las espaldas con razones tampoco denota heroísmo, pero tal vez eso fue lo que necesité para cantarte de mi ronco pecho eso que me hacía experta en escapismo.




Y es que he escrito la carta en mi mente como mil veces, y aún así sigo sin encontrarle orden a las palabras para decirte cuanto preciso.




En el mundo en el que habito, en la historia de la que vengo, la soledad siempre ha caminado de la mano de mi fuerza y fiereza para enfrentar la vida. Era yo una sola roca enfrentada a la tempestad, fuerte y afilada; era la única forma que conocía para vivir, hasta que llegaste tú.




El momento exacto en el que pasé de guerrera a amante no puedo decirlo, pero sí puedo evocar el justo instante en el que supe que ya no me pertenecía solo a mí. Luchando como estaba, aún en contra de mí misma y animada por tus advertencias, a pesar de todo, hiciste de mis renuencias el ejemplo más claro del dominio de tu encanto.




De nada sirvió que ocultara en negación tu conquista, porque mi alma y el mundo mismo sabían que poco había que hacer ante tanto amor. Pasé de la noche al día, y en tan hermosa agonía me bebí la vida que nunca me atreví a soñar.




Borracha como estaba de alegría, no me detuve a pensar en luegos y futuros, en lo que sería de mí con todas mis barreras destrozadas, el corazón cautivo y todo lo que hasta entonces había sostenido como cierto o real fuertemente cuestionado; no me detuve a pensar qué sería de mí ya no siendo la misma, una vez que te fueras para no volver.




Cuando el reloj de arena se vació, cuando se nos acabó el tiempo, el mundo, ese mundo que una vez me miró extasiada, enamorada, ahora me encontró desorientada, vacía, batallando para encontrar lo que cabía antes de que me llenara de tí.




Yo no quería de tí disculpas culpables, yo no puedo aceptar tus pretextos, porque por necedad, intuición o la noción de lo perfecto, yo sé que en el fondo, muy a pesar tuyo, llevas tatuada la marca de mi nombre en el corazón.




Es por eso que a pesar del razonamiento, de la obviedad, la distancia y el tiempo, yo sigo sin poder encontrar finales en la despedida, porque algo me grita que de todo lo que fue, nada se perdió. No tiene sentido, nada tiene sentido, y por eso no me encuentro con la aceptación.




Sin saber cómo o por qué aún te llevo dentro, aún estoy dispuesta a cruzar contientes por tí. Pero hay que ser valiente para amar, y yo no soy lo suficientemente osada para subir a un avión y plantarte mis palabras de frente, porque a nada le temo más que a verte y perderte, o peor, saber que en realidad nunca fuiste mío para tenerte.




A pesar de todo, sí soy lo suficientemente fuerte para pedirte honestidad y franqueza; que si así debe ser, he de entender por tu boca lo que puedo y no puedo esperar de tí, si bien a fin de cuentas, y a pesar de todo cuanto sienta, no me toque un final feliz a tu lado.




Si esto sale mal, y el temple de poco me sirve, seguramente no volveré a saber de tí como tu no sabrás nunca más de mí; será el precio que hay que pagar, pero has de saber que, no importando el desenlace, siempre habrá gratitud por lo que me diste, lo que me dejaste y lo que hiciste que descubriera en mí. Podrás estar convencido de que fuiste y serás una luz en mi vida, una que ni siquiera el desamor podrá opacar con su veneno.




Aunque algunas veces parezca absurdo, una mujer enamorada debe defenderse a sí misma de una misma. Es por eso que a demás de por tí, estoy hoy aquí enfrentándote por mí, por mi bien, porque no hay peso capaz de atormentar más que el cobarde "si hubiera"; así que ya sea que compartas lo que siento, o que me alejes para siempre, no te quedes en silencio, porque no me lo merezco.




Sí, hay que ser valiente para pedir y tomar, pero también hay que aprender a serlo cuando hay que soltar; yo te quiero, y de alguna manera siempre será así, pero si decides que así debe ser, también sabré decirte adiós y no mirar atrás.




Live long, live deep, my love.




Moi.

domingo, marzo 06, 2011

Cuento de hadas

La vida no es un cuento de hadas y algunas veces olvido recordarlo. ¿Cómo creer tan fría aseveración cuando hay personas en tu camino que te iluminan la existencia y te ciegan de la realidad, mostrándote un mundo mucho más bello y brillante?
Yo no he tenido una vida fácil, pero tampoco ha sido tan difícil como la de muchos otros. He reído y he llorado; me obtenido y he suplicado; pero por sobre todas las cosas, he amado.

Amar no es sencillo y no siempre sabemos hacerlo; yo aprendí hace muy poco, hace apenas un año, y aunque me ha traído más alegrías de las que podía imaginar, cierto es que también me ha facilitado algunas tristezas.

No hay nada más difícil que amar a quien ya no está. No hay nada más pesado que amar en silencio, pretendiendo que el amor ya no existe, cuando algo tan perfecto y puro no tendría por qué esconderse en los abismos de la amistad conforme.

No, ya no es salvar cara ni proteger la dignidad; es la mera consciencia de que es la única manera de aún tener algo de él, por pequeño y frágil que sea. Tampoco es una mentira, porque el amor en todas sus formas es amor, y aunque él y yo no podamos ser más que amigos, el sentimiento está ahí.

Estoy atada a él. Mi corazón me lo tatuó en el alma y su marca nunca va a dejarme, aunque la vida haya decidido separarnos y ponernos en caminos que nunca más volverán a encontrarse.

Yo creo en él, creo en nosotros, y aún no concibo que algo tan increíble haya encontrado un punto final en vez de un interludio, pero eso puede ser simplemente mi necesidad de aferrarme a cualquier pequeña cosa que me mantenga un poco cerca de él.

Mi soledad no es amarga, él la endulza con la mera idea de que fue y de alguna forma es parte de mi vida, pero no estoy segura de poder mantenerlo así siempre, y eso trae una nube sobre el futuro.

Quisiera encontrar una manera de que abra los ojos y vea o de que yo cierre los míos y olvide. Mi amor por él me hace fuerte pero también me debilita y temo el día que esa lucha incline la balanza, no quiero que todo el fuego que trajo acabe por crear mis cenizas.

Yo esperaría 50 años por él, yo cruzaría oceanos y continentes por una caricia, el problema es que en 40 segundos me dio una respuesta y me recordó que mi lugar es donde estoy, lejos de él.

No tengo miedo de tratar, pero él no piensa intentarlo, porque él no sólo se fue, sino que está resuelto a entregar la vida lejos.

No me importa si el mundo dice que no estoy bien, porque amarlo no puede estar mal; sólo debo aprender a vivir sin él, hasta que el tiempo y la distancia disequen mi amor.

No, la vida no es un cuento de hadas, porque en esas historias el amor no es solitario, ni prohibido, ni mudo; en los cuentos la princesa no tiene que hacerse de fuerzas y cabalgar sola al horizonte, pero eso es lo que hecho toda mi vida y eso es lo que he de hacer ahora, con un recuerdo como única compañía y ganancia de una historia que hubiera sido perfecta si hubiera tenido un final feliz...o tal vez lo es porque no lo tuvo. Tal vez este sea el ejemplo perfecto de que el amor verdadero es real porque se acaba; porque "vive feliz para siempre" protegiéndose en la idealización de la distancia, lejos de la rutina.

No, la vida no es un cuento de hadas pero yo conocí un príncipe que sigue siendo un caballero. La vida no es un cuento de hadas pero yo viviré feliz para siempre, aún si tengo que hacerlo sola.