sábado, enero 14, 2012

The path


We see a path and we take it, even if we're not sure where it's going to lead us.
For me it was that precise moment. One second, just one second, where I had the choice of either take the chance and step up for myself or remain a victim of my decisions.
Of course there would be consecuences. I could stay weak and accompanied or I could go back to be strong and proud...and alone.
I did what I had to do because love simply wasn't enough reason for me to keep my throat under his feet any longer. I couldn't breathe, I couldn't eat, nothing made me happy unless I was back with him, until three minutes later when he came back to be a jerk and I had to fight to ignore how sad he was making me.
I did what I had to do because I hated him, I didn't even liked him much half the time, but I loved him. I was mesmerized by his charm, I was an addict to his lips, his hands, his ways...and I wanted so bad to get out but I was so afraid of how would life be without him; the world seemed such a cold, insipid place when he was not around I wouldn't dare to picture my future away from him.
But it comes a moment when, as stroke by lightining, we grow up, we grow brave, we grow proud.
Yes, it comes a moment when we see a path and we take it, because changing direction, keep on walking, beliveving we can, is the only chance to find ourselves back, to reach true happiness, even if we're not sure what does it mean, what will it take or where it will lead us...
I saw a path and I took it, and today I can assure I'm more than ok; I'm free, I'm awake, I'm strong, I'm alive...I'm happy...

Aftermath

Aquella noche me dormí por no hacer nada. Aquella noche abofeté la sensatez y callé los sollozos de la dignidad aplastada, guardándolos cuidadosamente en la añoranza del cambio.
Aquella noche fue el primero de muchos pasos que di medio muerta, medio perdida, en el fondo esperando esa voz en el espejo que me llevara a la realidad; esa en la que era yo y no un ser tan familiar y desconocido, quien pusiera el ritmo a mis andares.
Todo dio un vuelco y se borró la barrera de lo imaginario, se confundió el anhelo, la mentira y lo ordinario, mientras las voces a lo lejos cantaban verdades que era yo incapaz de descifrar, hasta que pasaron los días, los meses y el tiempo se convirtió en años tirados a desperdiciar.
Y entonces sucedió que me picó el aguijón del orgullo, de la razón, esparciendo ese veneno tan sano para quien lo bebe. Y esta noche abrí los ojos y me topé con verdades tan absurdas que rayaron en lo hirientes. Y esta noche abrí la boca, grité mi guerra, destrocé cadenas y boté la basura que se había convertido en el somnífero de mi mente.
Qué distinta es la vida cuando se ve sin desencanto! Qué distinto es entender de resignarse! Qué distinto decidir a conformarse!
Ahora sé que no era yo errores, sino ganas de creer.
Ahora sé que amar no debe doler y debe respetar.
Ahora sé que poco vale quien no persigue el deber por ser débil al poder.
Ahora sé que los celos no eran sino el instinto de que no podía confiar.
Ahora sé que más vale exigir que callar por miedo a perder.
Ahora sé que no importa que perdiera, porque ya me viene la hora de ganar.

lunes, enero 09, 2012

Lo que no te dije...

Hola JJ.
Hoy hace dos días que tú y yo tomamos caminos separados, se sienten como meses. Si vemos lo que hemos andado, lo que nos pasó era el final obvio pero eso no lo hace menos difícil, aunque sí más sano.
Hay algunas cosas que quiero decirte, porque entre tanto coraje y desilusión no pude pronunciar palabra por miedo a decir algo de lo que tuviera que arrepentirme siempre, tan hiriente y vengativa puedo ser.
Yo no soy tonta, sé qué tipo de relación llevábamos y sé de nuestras fallas, tuyas y mías porque ninguno de los dos era perfecto, pero no sé por qué tenías que ser tan vil y tan cruel. Y es que dentro de lo poco que podía exigir hubo una cosa, solo una, que siempre te pedí desde el principio: honestidad.
Te dije muchas veces que yo podía tolerar muchas cosas, yo podía aceptar otras tantas, pero jamás te iba a perdonar que me mintieras, porque siempre te di la confianza de hablarme de frente y yo siempre fui derecha contigo.
No te reprocho que no me quisieras como hubiese deseado, el amor no puede obligarse; pero sí te reclamo tu falta de respeto y consideración, no necesito de un título para merecerlo.
Si tú me hubieras dicho la verdad, si no me hubieras mentido repetidamente y engañado en mi cara, me habrías dado la opción de decidir si irme o quedarme y aceptar las circunstancias, tanto sentía por tí que lo habría hecho; pero con tus engaños no me dejaste opción, con tus mentiras me obligaste a partir.
La situación no me hace feliz, sé que voy a extrañarte mucho y que no me será fácil seguir sin pensarte, pero es lo de menos, esto dejó de ser una lucha por ganar tu corazón y se convirtió en una batalla por recuperar mi amor propio.
Hoy ya no siento enojo, me siento en paz y libre, pero la desilusión no se va, creo que esa no podrá sino crecer hasta que explote y desaparezca. Te lo digo honestamente, jamás pensé que tú, precisamente tú pudieras llegar a ser tan bajo.
Tú dices que soy una niña, yo sé que eres un perro, ambos sabemos que ya no cabemos juntos en un futuro.
Generalmente en estos casos una se despide deseando lo mejor pero a mí la bondad no me alcanza. Ojalá un día despiertes y veas todo lo que te dí y has perdido; lo demás y tu caída vendrá por tu propia cuenta, eres tu peor enemigo.
Tal vez deseo no haberte tenido en mi vida, y ciertamene añoro el momento en el que no signifiques nada para mi, porque no sé cuando ni por qué pero aunque no quise, te quise. Me retiro ahora a pagar el precio.
Con el corazón más sabio, la frente en alto y mi seguro olvido, me despido.
Que el karma se apiade de tí...o no, me da lo mismo.

E.


Toma todo lo que quieras pero vete ya
que mis lágrimas jamás te voy a dar.
Han sido tantas despedidas que en verdad,
dedicarte un verso está de más,
así que corre como siempre
que no iré detrás;
lo has hecho ya y la verdad me da igual,
lo has hecho ya y la verdad me da igual,
lo has hecho ya pero al final me da igual.

domingo, enero 08, 2012

Perdonen el francés

La vida es tu amiga no porque te la ponga fácil, sino porque te da las lecciones justas y a la cara.
Si algo he aprendido con este descalabro es que no importa cuán civilizada o madura seas o cuánto ames, hay cosas que no pueden y no deben ser perdonadas, o pagarás un precio muy alto por ello.
Y es que no solo duele que haya sido capaz de mentirme a la cara y engañarme por año y medio; no solo hiere que desde el primer minuto nada haya sido verdad; lo que verdaderamente arde es que en el fondo lo sabía y no quise escuchar, decidí ignorar mis instintos.
El mundo está lleno de hombres bajos y mentirosos que no valen ni el suelo por el que andan, pero no es culpa más que de nosotras el dejarlos habitar nuestro corazón.
Yo me cansé de seguir vivendo entre mentiras que me tejían algo parecido a la felicidad y preferí apostar a esa verdad que me hiciera libre.
Me decidí a enfrentarlo y expulsarlo de mi vida; pero nada de partir calladamente hacia la noche, si iba yo a caer, no caería sola, él tenía que caer conmigo, no iba a hacer de mí una tonta una vez más.
Ahora es momento de que el tiempo y el karma se encarguen de él, que en lo que a mi respecta se puede ir a la chingada para no volver nunca...perdonen el francés.

lunes, enero 02, 2012

The boundaries of our true self

We, so called modern women, do everything in our power, every single day, to prove the world how accomplished, independent, self-sufficient beings we are; fighting every day raw battles in every field we step in.
We, never forgetting we're ought to look like divas every second of the day, go from learning how to assemble an excercise machine or do an electrical instalation on our own, to doubling shifts and learning a third languaje while we cook and clean, just to exceed expectations.
We do it all, we try it all, we are everyone: the daughter, the friend, the sister, the collegue, the shoulder to cry on, the fighter, the prisioner, the sinner, the saint, the lady, the tramp...we, by conquering man, rule the world from the depths of our brains, the hights of our heels and the power of our legs.
As strong as we are, as powerful as we may be, there's one place we can never go and come back whole and victorius: that odd, injust and dangerous hole called love.
Love, as that perpetuous moment of insanity, is the reason we Super Girls, willingly and enthusiastically give up our super powers just to be hold by those arms and lost by a passionate kiss.
It only takes one look, one caress, the illusion of protection and comprehention, a pretty face, to forget who we are, what we can do, and where we are going, and turn into a lost, jealous, sad persona; one not even the mirror would recognize.
So we, powerful women who want to remain in control, must learn to keep our "bitch mode" on if we are to let a man (more like a toad, actually) walk by our side. We must hold lines and resist those abs and byceps. We must remember love should refine our lifes, not define them; and that we are the only cause, reason and person in charge of our happiness.
We must never low our guards, acknowledging that love should be our instrument, servant and ally; as the sourrender to it is, in other terms, the abandonment of peace, power and sanity.
Love lies between the worlds of what we want, what we need and what we deserve; love brings down walls and builds bridges to welcome the enemy; love, by turning strong, tempered, determined, succesfull, beautiful woman into ashes, is the last boundary of our true self.