martes, junio 10, 2014

Tengo un corazón

Tengo un corazón que late aunque no quiera. Que avanza y se atropella, presto al galope cual pura sangre instigado por el engañoso látigo del espejismo de lo que desea.

Aunque me he esforzado por ignorarlo, por educarlo y domarlo, desde niña me ha arrastrado a lugares insospechados, lugares en los que no debería estar, lugares de los que ya no pude regresar; con un "el corazón quiere lo que el corazón quiere" como única y cínica explicación a sus correrías.

Este corazón mío es altanero, voluntarioso y caprichoso; se enamora con facilidad y nunca termina de desenamorarse del todo. Se engaña a sí mismo, se boicotea, se ensordece, se calla y se expone, estoico e ingenuo aún ante la punta de la daga más filosa, toreando divertido al destino.

Mi corazoncito pretende ser iluso e inocente, pero en el fondo es astuto y bastante versado, dones que de nada le sirven cuando se empecina en lanzarse de cabeza al vacío. Esperando que le salgan alas mientras cae en picada, dispuesto a gozar del azúcar-amargo del desamor, quizá intenta recordarse un poquito su propia mortalidad para mantenerse sensato; así se volvió orgulloso y sumamente digno, forjando de las cicatrices la armadura con la que se lanza a cada nueva aventura sin miedo ni arrepentimientos, y construyendo con las piedras de la desaprobación ajena, los puentes que lo llevan a la libertad. 

Con el incansable tic tac de los años, el corazón ese en el que me hierve la sangre ha aprendido a marcar su propio compás y jamás bailar al ritmo que le toquen. Ha cantado a voz en cuello de alegría con tanta entrega como se ha emborrachado de desgarradoras rancheras y se ha enredado en ardientes tangos; no vaya perdiendo la habilidad de llorar y reír con la misma fuerza y recordar así, con esa claridad hiriente, al ausente en contante danza con el presente, que mientras lo eclipsan, con el amanecer, cual fénix, lo levantan.

Oh sí, esa bomba de sueños e ilusiones, de fuerza y determinaciones, vaya que tiene talento para construir pedestales tan rápido como los derrumba y a veces tan soleado, a veces tan oscuro, como la noche, como el día, solo se redime y se destruye y se regresa a la vida. 

Parte, juez y verdugo, este corazón desafiante va alimentando sus memorias y tejiendo sabiduría aún sabiendo que las ilusiones están condenadas a ser perennes y pendiente de los vaivenes, amorosamente guarda sus tesoros en los años, no importando que los daños aguijoneen cada recuerdo convirtiéndolos en el mero veneno que le dificulta el respirar. 

Estúpido corazón que no sabe hacer otra cosa que amar. Condenado corazón que no aprende a renunciar. Maravilloso corazón que se lanza, planea, canta, calla, se pierde, se encuentra, se ciega, ve, olvida y recuerda, se entrega y se guarda, sube y baja, cae...pero mantiene la frente alta y no se deja encerrar.

Sí, tengo un corazón, uno que late aunque no quiera. Tengo un corazón que no tiene uso que valiera. Tengo un corazón que no domaría aún si pudiera, porque tengo un corazón con mente propia que no cambio, que no cedo, que no rindo, así muriera.

martes, mayo 13, 2014

Dolor

Una vez un hombre se burló de mi y lo seguí amando. Le entregué todo el tiempo y las armas para que destruyera. Y hoy que me dejó en el suelo, sangrando, solo encuentro un poco de fuerza para rogar que de una vez acaben con mi dolor...

lunes, enero 13, 2014

Life lessons

Life lesson No. 1:

People don't give a shit. Let's plays this funny little game called reciprocity...